ESPECTADOR/A DE LA SETMANA

SETMANA del 20 al 26 de GENER de 2020 

MANOLO VÍLCHEZ

“Soy Manolo Vílchez. Tengo 54 tacos y soy comunicador ambiental y técnico comercial. Todo empezó hace 6 años, cuando llegué a Balaguer. Buscaba salas en dónde pudiera ver LA SAL DE LA TIERRA. Con la ayuda del Google Maps aterricé en el parking que tenéis delante de vuestro local y entré en vuestro templo. Así empezó este idilio, disfrutando de la obra de Wenders y flipando con el viaje visual por la vida del mítico Sebastião Salgado

“¿Cuándo voy al cine? Al final de mi jornada laboral, si tengo que ir a la city para compras o indagaciones varias, aprovecho el desplazamiento y voy a las últimas sesiones. Hace 3 años que tengo problemas en la visión de mi ojo izquierdo y necesito siempre ubicarme en el eje perfecto de la sala. Y mis colegas de la taquilla ya saben perfectamente la butaca que me han de reservar

“En los viajes que desde Balaguer hago hasta vuestro templo, mido el CO2 que mando arriba en esos 45 kilómetros de ida y vuelta. Por eso vengo dos veces por semana, porque si pudiera hacer ese trayecto en bici, vendría mucho más a menudo. Eso sí, si alguna semana vengo más de dos veces es que estoy relajado, y entonces caen unas bravas seguro

“Cuando voy al cine intento descubrir e interpretar los argumentos, las creatividades, las inspiraciones, los trabajos técnicos... A veces me transporto a los olores que intuyo, a las temperaturas del ambiente de rodaje... y hasta imagino lo que hay detrás de la cámara”

“Cuando vine por primera vez a vuestras salas, me toco la Sala 3. Subí por las escaleras, abrí la puerta y confirmé mis expectativas: un tamaño de sala en la que si te giras desde la butaca, le ves el rostro a todos los asistentes. Es la cuasiintimidad colectiva, y yo lo percibo como un regalo. Además, con el curso de los años, he asistido a mejoras técnicas en vuestras instalaciones, y más no se puede pedir”

“¿Recuerdos? Muchos... Santa Coloma de Gramanet, el Cine Savoy, el Capitol (desde hace años convertidos en bingos o supermercados), las pelis de Manolo Escobar, las salas llenas y expectantes ante el color y el gran formato, 25 pesetas la entrada... Y en un pueblecito de Granada, el de mis progenitores, un corral convertido en sala efímera para echar una de vaqueros e indios”

“Me proponen ver DELICATESSEN, y nada más empezar un colega de la última fila grita con espanto cuando el carnicero se carga un vecino con un gran cuchillo y comercializa su carne entre los clientes. Mientras, un comando vegetariano, el prota y una vecina se suben a un tejado a tocar el arpa de sierra... Salí trastornado pero confieso que ese día nació mi idilio con el cine”

¡GRACIAS POR TODO, APRENDIZ DE BOYERO!

¡NOS VEMOS EN EL CINE!